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03/10/2010
Los carros y camionetas que pasan por Socorro’s House of Beauty (salón de belleza) se mueven con el mismo volumen de cualquier otro día. Pero la lluvia intermitente de hoy entre chubascos violentos, que de repente pueden convertir estas calles en rios a ángulo recto, y nebulosas chispas, ha detenido el flujo lo suficiente como para permitir que los conductores que pasan miren hacia Socorro en donde tres estilistas se sientan pacientemente en espera del siguiente cliente. El comercio está lento a todo lo largo de la calle, desde la lavandería hasta la nevería /la tienda conveniente /estación de gasolina que se llama a si misma Chupacabra.
Este pequeño parche de Dallas refleja los distritos comerciales de todo el país, en donde los avisos anuncian productos y servicios escritos en inglés y en español, inglés y vietnamita o inglés y coreano. Esta calle, aun cuando esté en Dallas, puede fácilmente ser la Federal o la Sheridan de Denver, o la Prairie o la Northern en Pueblo, todas ellas avenidas de comercio en donde gente de todas partes han puesto su deseo de conseguir el ‘Sueño Americano.
En Colorado, “hay cerca de 750,000 inmigrantes mexicanos,” según dice Adriana Valdés agregado de prensa del Consulado Mexicano de Denver. “Pero nosotros no sabemos cuantos tienen papeles,” los documentos que prueban su estatus inmigratorio en el país. “Nosotros no los pedimos.” Pero todos los días de trabajo con toda seguridad hay líneas de inmigrantes mexicanos en la 5350 Leetsdale Drive la oficina del consulado, la mayoría inmigrantes recién llegados.
Afuera sin pensar en el clima, ellos se juntan a otros, en silencio o en una conversación animada, sabiendo que aquí pueden encontrar ayuda. Ellos esperan entrar y hablar con alguien que les pueda ayudar con problemas de pasaporte, documentos básicos de identificación o ayuda para encontrar un familiar que pudo haber sido detenido sin documentos y que pueden estar en una detención del INS esperando lo que mas temen, la deportación.
Esta escena de Leetsdale se repite en cientos de ciudades americanas a donde han llegado los inmigrantes, han encontrado trabajo y han sentado raíces. Y aun cuando no hay un número definitivo de inmigrantes que han seguido este camino, se calcula que hay entre doce y veinte millones de inmigrantes ilegales que viven en los E.U. y la mayoría de ellos de México.
Muchos en el consulado – aunque no todos – esperan que la perseverancia pague bien con la ciudadanía Americana. La paciencia es la clave. “En cinco año yo me hice ciudadano de los E.U.,” dijo Socorro Villagran, dueña del Salón de Belleza mencionado arriba. Su camino fue más fácil que para la mayoría. Ella tenía un patrocinador, un familiar que era medico en El Paso. El doctor firmó un formulario del gobierno en la que aceptaba responsabilizarse con ella. Ella también tenía que comprobar ganancias del 125 por ciento por encima del nivel de la pobreza.
Pero la mayoría de los inmigrantes que vienen a los E.U. en busca de la ciudadanía esperan mucho más tiempo. Y, con el 9/11 y su sentido mas agudo de seguridad junto con el movimiento antiinmigrante viral que se encuentra en el país hay un pesimismo creciente de que las cosas mejoren para los recién llegados.
“Ellos pueden esperar de 6-7 años solamente para conseguir una visa,” dijo Boyd Campbell del Centro Legal de Inmigración de Alabama. Además, La Seguridad Nacional ahora trata a los inmigrantes indocumentados muy cerca de la inflexibilidad. “La Seguridad Nacional tiene a miles de extranjeros en cárceles, prisiones en todos los Estados Unidos,” dijo Campbell. Esta política de cero tolerancia hacia los inmigrantes ha creado el temor que ha hecho mas fácil a los inmigrantes legales olvidarse del camino prescrito hacia la ciudadanía y simplemente unirse a una comunidad inmigrante.” Ellos tienen miedo de ser arrestados y encarcelados,” dijo Campbell.
El abogado de Alabama también esta disgustado con los cargos del gobierno a los inmigrantes para comenzar el proceso hacia un estatus legal. “Son descorazonadores,” dijo él. De acuerdo con un grafico de la oficina de ciudadanía e Inmigración de los E.U., puede costar más de mil dólares para solicitar la residencia permanente.
“No es fácil,” dijo Villagran. “Mucha gente, está asustada,” dijo ella mientras se disculpo para atender a sus arrendadores, inmigrantes vietnamitas que maneja una tienda de manicure en el edificio de Villagran.
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